UNA BRÚJULA RÁPIDA PARA DECIDIR Cuando no sepas cómo intervenir, frená unos segundos y mirá cuatro variables: • Resultado: ¿qué no puede fallar? • Persona: ¿qué sabe, qué necesita y qué puede decidir? • Riesgo: ¿qué pasaría si me corro demasiado o si controlo de más? • Tiempo: ¿podemos conversar o hace falta una decisión inmediata? Después elegí una conducta concreta. Tal vez necesites marcar una prioridad, hacer una pregunta, delegar, revisar un avance o tener una conversación que venís evitando. El estilo se vuelve útil cuando termina en acción. Y ahí aparece una distinción importante: adaptarte no significa hacer siempre lo que la otra persona quiere. Significa elegir la forma de conducir que mejor combina contexto, responsabilidad y aprendizaje. Dario Varona® · 34
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