TRES PRÁCTICAS PARA DAR AUTONOMÍA 1. Dale un rumbo antes de soltar Contale qué resultado esperás, qué puede decidir sola y cuándo van a revisar el avance. Después sí: correrte tiene sentido. 2. Acompañá sin invadir Una pregunta a tiempo, una revisión breve y la seguridad de que puede recurrir a vos suelen alcanzar. Estar disponible no le quita autonomía a nadie. 3. No desaparezcas No esperes a que todo explote para volver. Si aparecés solamente para señalar lo que salió mal, la libertad se siente como abandono. El resultado también te compromete. Dar autonomía es confiar, seguir presente y permitir que el otro encuentre su manera de llegar. Dario Varona® · 24
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