CUIDAR TAMBIÉN ES PONER LÍMITES Hay líderes que, por querer cuidar tanto el vínculo, terminan dejando solo al equipo. Escuchan, acompañan y buscan que nadie se sienta incómodo. Pero cuando llega el momento de corregir, decidir o marcar un límite, retroceden. Ahí aparece una paradoja: creen que están protegiendo la relación, cuando en realidad están evitando conducir. Y el equipo lo siente. Porque un límite claro también ordena, da previsibilidad y evita que el malestar crezca en silencio. Si este estilo te resulta familiar, no necesitás dejar de ser cercano. Necesitás sumar algo: claridad. Podés escuchar y sostener una decisión. Podés ser empático y pedir cumplimiento. Podés cuidar a alguien y conversar sobre un desempeño insuficiente. La cercanía no se demuestra diciendo siempre que sí. Se demuestra pudiendo decir lo necesario sin dejar de cuidar a la persona. Dario Varona® · 16
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