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Dirección, apoyo y flexibilidad Desde esta mirada, el líder regula dos componentes muy concretos de su conducta: cuánta dirección brinda sobre la tarea y cuánto apoyo ofrece en la relación. La dirección aparece cuando explicamos qué hacer, ordenamos pasos, aclaramos criterios, mostramos un proceso o hacemos un seguimiento cercano. El apoyo aparece cuando escuchamos, conversamos, ayudamos a pensar, reconocemos avances, damos confianza o acompañamos una decisión. En algunos momentos necesitás más estructura. En otros, más conversación. Y también hay situaciones donde tu mejor intervención consiste en reducir tu presencia y dejar que la persona decida. Esto no significa cambiar tu personalidad ni convertir cada conversación en una técnica. Significa desarrollar flexibilidad. Cuando empezás a liderar, es fácil repetir lo que te da seguridad: explicar mucho, controlar mucho o, al contrario, dar autonomía demasiado rápido. El desafío está en separar lo que a vos te resulta cómodo hacer de lo que esa persona necesita recibir. No siempre van a coincidir. Y justamente ahí empieza el aprendizaje situacional. 8

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