7

Una mirada situacional del liderazgo Podés estar haciendo exactamente lo que creés que un buen líder debería hacer y, aun así, equivocarte con la persona que tenés delante. No necesariamente porque estés liderando mal, sino porque tal vez estás haciendo algo que esa persona no necesita de vos en ese momento. Imaginá dos situaciones. Una persona conoce muy bien una tarea, resuelve problemas y se mueve con autonomía. Si le indicás cada paso y controlás cada decisión, tu ayuda puede transformarse en una limitación. Otra persona acaba de empezar una tarea nueva. Tiene ganas, pero todavía no sabe qué priorizar ni cómo reconocer si va bien. Si le das una autonomía que aún no puede sostener, tampoco la estás ayudando. En los dos casos la intención puede ser buena. Lo que cambia es la necesidad frente a la tarea. Y ahí aparece una distinción fundamental: no estamos etiquetando personas. Estamos observando una relación entre persona, tarea y momento. Liderar situacionalmente es aprender a leer esa relación antes de decidir cómo intervenir. 7

8 Publizr Home


You need flash player to view this online publication