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Antes de intervenir, observá Una mirada situacional empieza antes de hablar. Empieza observando. Antes de decidir cuánto dirigir o cuánto apoyar, podés hacerte algunas preguntas: • ¿La persona entiende claramente qué resultado esperamos? • ¿Tiene conocimientos y experiencia para esta tarea? • ¿Puede reconocer por sí misma si va bien? • ¿Está dudando porque no sabe o porque no confía? • ¿Necesita una explicación, una conversación o espacio? • ¿Qué parte ya puede resolver sin mí? • ¿Dónde tendría sentido que yo intervenga? • ¿Qué pasaría si me corro un poco? • ¿Qué pasaría si me acerco más? No todas estas preguntas se responden mirando desde afuera. Muchas necesitan conversación. Y tampoco se trata de hacer un diagnóstico formal cada vez que delegás algo. El objetivo es algo mucho más sencillo: evitar responder en automático. Cuando observás primero, la intervención deja de depender solamente de tu hábito como líder y empieza a relacionarse con la necesidad real de la persona. La flexibilidad no es cambiar de criterio todo el tiempo. Es usar un criterio para decidir cuándo conviene cambiar. 35

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