M3: apoyar sin volver a tomar el control M3 todavía necesita apoyo. Necesita conversar, recibir reconocimiento y saber que estamos disponibles. Pero apoyo alto no significa volver a hacer por la persona lo que ya puede hacer sola. Nuestro lugar empieza a cambiar: • escuchamos más; • preguntamos más; • reconocemos avances; • ayudamos a pensar alternativas; • auditamos decisiones; • intervenimos cuando realmente hace falta. Seguimos cerca, pero ocupamos menos espacio. Y acá aparece una tensión importante. Resolver algo por el otro puede ser más rápido hoy. Sin embargo, si la persona ya podía resolverlo, también le quitamos una oportunidad para construir la autonomía de mañana. El líder no desaparece. Empieza a correrse. El verdadero cambio de M3 es que ya no acompañamos principalmente a alguien para que aprenda a hacer una tarea. Lo acompañamos para que confíe en lo que sabe, tome decisiones y se haga responsable de ellas. El autoliderazgo empieza cuando dejás de necesitar que otro te confirme permanentemente qué hacer y podés avanzar con criterio propio. 27
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