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PASO 1 Motivar no es entusiasmar por un rato Una reunión intensa puede levantar el ánimo. Un premio puede activar una conducta. Un reconocimiento puede producir un buen momento. Pero ninguno de esos efectos demuestra, por sí solo, que exista una motivación que vaya a sostenerse. El líder tampoco “inyecta” motivación. Lo que sí puede hacer es influir sobre condiciones que ayudan o dificultan que una persona encuentre razones para involucrarse: claridad, recursos, reconocimiento, desafío, aprendizaje, autonomía, vínculos y consecuencias comprensibles. Acá aparece otra distinción. Saber hacer algo no es lo mismo que querer involucrarse en hacerlo. Si falta capacidad, quizá la intervención sea formación o práctica. Si la persona puede hacerlo, pero dejó de encontrar una razón para comprometerse, el problema es diferente. Antes de intentar motivar, mirá qué está faltando. A veces el error no está en la energía de la persona, sino en la lectura que hacemos de la situación. 10

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