INTRODUCCIÓN Delegar para dejar de ser imprescindible en cada paso Hay una trampa silenciosa en muchos primeros liderazgos: cuanto más capaz sos para resolver, más fácil es que todo termine pasando por vos. Al principio parece una ventaja. Respondés rápido, destrabás problemas y sentís que mantenés el control. Pero si cada dificultad vuelve a tu escritorio, el equipo no gana autonomía y vos perdés justamente el tiempo que necesitás para liderar. Este recorrido ordena el cambio en diez pasos. Primero vas a mirar tu propio trabajo y separar hacer, gerenciar y liderar. Después vas a distinguir asignación, escalamiento y delegación; decidir qué conviene transferir; elegir a quién; acordar resultado, límites y autoridad; y acompañar sin micromanejar. Delegar no es hacer menos por comodidad. Es dejar de ser imprescindible en cada movimiento para que el equipo pueda responder con más criterio. La señal de avance no es sólo que una tarea salga bien: es que la próxima vez necesite menos de vos. 7
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