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PASO 3 Reordenar tu propio trabajo antes de delegar Antes de preguntarte qué podés delegar, aparece una pregunta más incómoda: ¿por qué seguís haciendo todo lo que hacés? Algunas tareas necesitan tu intervención. Otras permanecen en tu agenda porque siempre estuvieron ahí. Si no distinguís unas de otras, delegar se vuelve una descarga de trabajo y no una decisión de liderazgo. Empezá haciendo visible una semana real. Mirá tareas operativas, decisiones recurrentes, reuniones, seguimientos y problemas que siempre terminan en vos. La sobrecarga suele esconderse en muchas pequeñas intervenciones que, juntas, ocupan una parte enorme de la semana. • Impacto sobre el resultado. • Riesgo si algo sale mal. • Valor estratégico. • Dificultad de reemplazo. Cuando todo parece importante, todavía no decidiste qué merece de verdad tu tiempo. Priorizar no es hacer primero lo urgente: es elegir dónde tu intervención cambia realmente el resultado. 12

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