PASO 10 — Convertir el feedback en aprendizaje, acción y seguimiento 3. Seguimiento, autonomía y el límite del feedback El acuerdo no termina la conversación. Hace falta volver a mirar qué pasó, qué mejoró y qué todavía necesita ajuste. Pero seguimiento no significa controlar cada movimiento. Conviene acordar qué evidencia mostraría una mejora, cuándo la revisarán y qué apoyo podría necesitar la persona. Si alguien acordó escuchar más antes de responder en reuniones, dos semanas después pueden revisar qué notó él, qué observaste vos y qué necesita seguir practicando. Ese seguimiento construye autonomía cuando permite aprender de la experiencia, no cuando transforma al líder en supervisor permanente de cada detalle. También existe un límite. Si una conducta fue conversada varias veces, hubo claridad, apoyo y tiempo razonable, y aun así no cambia, quizás el feedback ya haya cumplido su función. Puede hacer falta otro proceso de gestión. El objetivo final no es conversar más: es lograr aprendizaje, responsabilidad y autonomía. El seguimiento deja de ser control cuando ayuda a mirar evidencias, aprender de lo que pasó y decidir con criterio cuál debería ser el próximo paso.
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