A MIS ALUMNOS Y COACHEES, CON TODO MI CARIÑO Dar feedback puede parecer sencillo hasta que llega el momento de hacerlo. Ahí aparecen las dudas: qué decir, cómo decirlo, cuánto señalar, cómo cuidar el vínculo y, al mismo tiempo, no dejar afuera aquello que la otra persona necesita escuchar. Este resumen está especialmente dedicado a quienes están empezando a liderar y todavía están aprendiendo a tener esas conversaciones. A quienes quieren reconocer un buen trabajo sin quedarse solamente en un “muy bien”, señalar una diferencia sin atacar a la persona y ayudar a que el otro entienda qué hizo, qué impacto tuvo y qué podría hacer diferente la próxima vez. Porque dar feedback no consiste solamente en hablar con claridad. También implica observar, escuchar, elegir el momento, distinguir hechos de interpretaciones y construir una conversación que ayude a aprender y avanzar. Ojalá estas páginas te den más criterio y seguridad para enfrentar situaciones que al principio pueden resultar incómodas. Gracias por la confianza y por permitirme seguir acompañándote también en este aprendizaje.
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