PASO 3 — Elegir el tipo y el contexto del feedback 2. Individual o grupal: corregir sin exponer Decir algo correcto delante de las personas equivocadas puede convertir una oportunidad de aprendizaje en una situación incómoda. Cuando el tema pertenece a una persona, el feedback individual suele permitir mayor privacidad, escucha y profundidad. Exponerla frente al equipo puede hacer que el foco pase del aprendizaje a la defensa. El feedback grupal tiene otra función. Si una conducta aparece como patrón del equipo —interrupciones constantes, reuniones sin decisiones o acuerdos que nadie registra— puede trabajarse sobre la dinámica sin señalar a una persona como ejemplo negativo. Una regla práctica ayuda: si el aprendizaje es colectivo, hablá del sistema y de la conducta del equipo; si el tema es individual, evitá usar al grupo como escenario. El reconocimiento público también necesita criterio: algo positivo puede involucrar información que la persona prefería mantener en privado. Corregir una conducta no exige exponer a quien la realizó. El respeto por la persona también forma parte de la calidad del feedback.
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