M4: delegar de verdad Si hay una herramienta especialmente importante con un M4, es la delegación. Seguir explicando cada paso o pedir que consulte todo puede empezar a limitarlo. Antes de transferir una responsabilidad conviene acordar: • qué resultado buscamos; • qué decisiones puede tomar sin consultar; • qué límites necesita respetar; • qué situaciones debe escalar; • con qué criterios o indicadores revisaremos el resultado; • cuándo volveremos a conversar sobre el avance. Después necesitamos dejar espacio. Y ese espacio incluye algo que a veces cuesta: aceptar que la persona no haga las cosas exactamente como nosotros. Si obtiene el resultado, respeta los criterios acordados y toma decisiones razonables, parte de la autonomía consiste en permitirle encontrar su propio camino. Porque si delegamos una tarea pero esperamos que cada decisión coincida con la nuestra, en realidad no delegamos criterio. Delegamos solamente ejecución. La delegación real empieza cuando dejamos de necesitar que la persona haga las cosas como nosotros para confiar en que puede hacerlas bien. 30
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