M1: seguimiento cercano sin convertirlo en control Explicar todo al principio y desaparecer después no tendría demasiado sentido. Como la persona todavía está construyendo experiencia, necesitamos estar más cerca durante las primeras etapas. Podemos preguntar: • “¿Cómo venís?” • “¿Qué hiciste hasta acá?” • “¿Qué entendiste que tenías que hacer?” • “¿Cómo te das cuenta de que vas bien?” • “¿Dónde apareció una dificultad?” Una práctica especialmente útil es pedirle que explique con sus palabras qué entendió y qué va a hacer. Escuchar “sí, entendí” no nos muestra necesariamente qué entendió. Y aparece una duda lógica: ¿dar tanta dirección no es controlar demasiado? El problema no está en dar dirección cuando la persona la necesita. El problema aparece cuando seguimos dándola después de que dejó de necesitarla. Hoy puede requerir explicación, prioridades y seguimiento. Mañana, con más experiencia, la misma intervención puede empezar a limitarla. La dirección tiene sentido mientras ayuda a avanzar. Su objetivo no es crear dependencia, sino construir la competencia que permita necesitar cada vez menos al líder. 17
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